26 de Mayo de 2026

Cita Trump–Petro: ¿Qué espera el sector empresarial binacional?

El próximo 3 de febrero, Washington será el escenario de un encuentro que trasciende el protocolo diplomático. La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, se da en un contexto de tensiones políticas, mensajes cruzados y una relación bilateral que, pese a las fricciones, ha demostrado una resiliencia clave en lo económico y comercial.

No se trata solo de una foto entre mandatarios. El encuentro llega en un momento en el que Colombia y Estados Unidos necesitan reordenar prioridades, blindar canales de diálogo y pasar de los discursos a las acciones concretas, con impactos reales en seguridad, comercio, inversión y empleo. Así lo plantea María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), una de las voces más autorizadas del sector empresarial binacional.

“Lo primero es consolidar el canal abierto entre los dos presidentes, entre los secretarios de Estado y las cancillerías. Ese diálogo debe mantenerse vivo y funcional”, señala Lacouture.

Seguridad, el primer punto de encuentro

Según la presidenta de AmCham, uno de los ejes inevitables de la conversación del 3 de febrero será la seguridad, entendida en un sentido mucho más amplio que el tradicional. No solo seguridad militar o de personas, sino seguridad nacional ampliada, que incluye infraestructura crítica, inversión, tecnología, cadenas de suministro y reputación internacional.

“No es un tema exclusivamente interno. Es una política de seguridad nacional que trasciende fronteras y que involucra comercio, inversión, ciberseguridad, infraestructura y proveeduría”, explica.

El reto, advierte, está en identificar y blindar los puntos de encuentro. No necesariamente una hoja de ruta formal —“sería mucho pedir”—, pero sí consensos claros que permitan avanzar con confianza y previsibilidad.

Del diálogo a los resultados medibles

Lacouture insiste en que el verdadero giro de la relación no se dará solo en esta cita, sino en lo que venga después: pasar del diálogo a paquetes integrales, con prioridades definidas, métricas claras y seguimiento responsable.

“Ahí es donde se recompone la relación. Porque esta relación no termina en titulares, termina en el bolsillo de los colombianos”.

Y los datos respaldan ese argumento. A pesar de que 2025 fue un año tensionante, con fricciones políticas constantes, los resultados empresariales fueron positivos. Las exportaciones no mineroenergéticas crecieron un 14%, mientras que el sector agrícola aumentó cerca del 30%, una señal clara de que la confianza entre los sectores productivos se ha mantenido.

Comercio que resiste y oportunidades que se abren

Desde el frente comercial, el mensaje es de continuidad. El trabajo realizado desde 2025 para mantener una separación entre las tensiones políticas y la agenda económica ha dado frutos, y el objetivo es que ese camino no se altere.

“Seguir conquistando mercado en Estados Unidos es viable, y las empresas están respondiendo de forma muy positiva”, afirma Lacouture.

A esto se suma el fenómeno de la relocalización productiva, que abre oportunidades concretas para Colombia en sectores como agroindustria, farmacéutica, dispositivos médicos, textiles y autopartes, así como en infraestructura crítica: puertos, corredores logísticos, conectividad digital y ciberseguridad.

Remesas, dólar y el reto de compensar ingresos

En materia macroeconómica, la tasa de cambio sigue siendo un factor de incertidumbre. Lacouture reconoce que la devaluación del dólar responde más a dinámicas internacionales que a factores internos, lo que impacta directamente los ingresos por exportaciones.

“Podemos mantener el volumen, pero los ingresos pueden ser menores. El reto es compensar con más volumen y nuevas oportunidades”.

El 14 de febrero, con el pico de exportaciones asociado a San Valentín, será una prueba clave: habrá más ventas, aunque no necesariamente mayores ingresos, una paradoja que obliga a repensar estrategias de valor agregado.

Riesgos latentes y señales de alerta

El escenario no está exento de riesgos. Lacouture advierte sobre una mayor vigilancia en la relación bilateral, especialmente frente a lo que Estados Unidos considera activos críticos: regulación, impuestos, eventuales medidas que limiten la competencia de empresas estadounidenses y percepciones de inseguridad jurídica.

“La regulación, los impuestos y cualquier señal de expropiación son percibidos como adversos y entran directamente en la conversación sobre seguridad”.

Una relación que se juega más allá de la política

El encuentro Trump–Petro será, sin duda, un termómetro del estado de la relación bilateral. Pero también una oportunidad para redefinirla desde el pragmatismo, con foco en resultados, confianza y beneficios mutuos.

Si el diálogo se consolida, los puntos de encuentro se blindan y las acciones se traducen en métricas reales, la relación entre Colombia y Estados Unidos puede entrar en una nueva etapa. Una que, como insiste Lacouture, no se mida solo en declaraciones diplomáticas, sino en empleo, inversión, exportaciones y bienestar para millones de colombianos.

 Por: Carlos Villamil.

Copyright © Todos los derechos reservados. | Newsphere por AF themes.