4 de Abril de 2026

Una bala perdida cobró la vida de un niño de trece años en Puerto Tejada, Cauca

La creciente confrontación entre pandillas y grupos criminales en el municipio de Puerto Tejada causa aún un impacto devastador entre la población civil, que cada vez con mayor frecuencia termina siendo víctima de la violencia armada que afecta a esta población del norte del departamento del Cauca.

Los más recientes hechos se registraron el pasado viernes 13 de marzo, cuando un vendedor ambulante y un menor de 12 años resultaron víctimas en medio de enfrentamientos entre pandillas que operan en distintos sectores del oriente de ese municipio, paradójicamente uno de los más prósperos de la región.

Y es que la disputa territorial entre estas estructuras delincuenciales, relacionadas generalmente con el control de rutas del microtráfico y barrios estratégicos, volvió a sembrar dolor y luto entre los habitantes de esta población nortecaucana.

De acuerdo con versiones conocidas por las autoridades y la comunidad, el menor identificado como Emanuel Duque, de apenas 13 años de edad, quedó gravemente herido tras recibir el impacto de una bala perdida durante una balacera registrada en el sector de El Escape, sobre la carrera 10 del barrio El Hipódromo. El niño fue trasladado de urgencia a un centro asistencial en Cali, donde pese a los esfuerzos médicos falleció horas después debido a la gravedad de la herida, situación que fue confirmada en la tarde del pasado sábado 14 de marzo

En el mismo contexto de violencia, un vendedor ambulante fue asesinado en el barrio Altos de París, otro hecho que generó indignación y rechazo entre los habitantes del municipio, quienes denuncian que la confrontación entre pandillas ha convertido a la comunidad en rehén del conflicto urbano.

Aunque las autoridades locales y la fuerza pública han adelantado operativos y estrategias para enfrentar este fenómeno, las disputas por el control de sectores y corredores del microtráfico siguen generando enfrentamientos armados que terminan afectando a la población civil.

Uno de los factores que más preocupa a los habitantes es la consolidación de las llamadas “fronteras invisibles”, que restringen la movilidad de los ciudadanos tanto en el casco urbano como en algunas zonas rurales. Estas divisiones territoriales impuestas por grupos delincuenciales impiden que muchas personas se desplacen libremente por temor a represalias, afectando actividades cotidianas como el trabajo, el estudio o el acceso a servicios básicos.

Según información de las autoridades, en el municipio se han identificado al menos 32 pandillas, algunas de ellas ya judicializadas, que mantienen disputas permanentes por el control de barrios y economías ilegales. Esta situación mantiene a miles de ciudadanos bajo un ambiente de zozobra y constante temor.

La muerte del menor Emanuel no es un hecho aislado. En los últimos años, varios niños y adolescentes han perdido la vida en circunstancias similares en Puerto Tejada, víctimas de proyectiles disparados en medio de enfrentamientos armados.

Las llamadas balas perdidas se han convertido en una forma recurrente de violencia armada en distintos sectores del municipio. En muchos casos, estos disparos ocurren durante disputas entre pandillas, actividades delictivas o celebraciones donde se utilizan armas de fuego sin control, generando consecuencias trágicas para personas que no tienen ninguna relación con los hechos.

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