26 de Julio de 2026

¡Hazaña de Argentina contra Inglaterra y Messi puede ser bicampeón!

El 10 lleva a los suyos de la mano a la final contra España, tras otra noche que agiganta la leyenda

La promesa de la batalla en Atlanta se cumplió de principio a fin, en una semifinal del Mundial 2026 que acabó en hazaña, en una gesta más, en otro día de gloria para el campeón del mundo. 

Fue una remontada apoteósica, un triunfo 1-2 de Argentina contra Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, que tuvo dos goles en la agonía del partido y que ganaron los suramericanos con un corazón que no les cabe en el cuerpo.

Fue un duelo de guerreros en el primer tiempo y de dos equipos decididos a jugar fútbol en el segundo, un partido que no pasará a la historia por sus lujos pero sí por la capacidad de lucha de los 22, que dejaron la vida en el campo.  

La batalla de Atlanta 

Era desde el pitazo en Atlanta el arte de no dejar jugar: Argentina apostaba de frente 
Tagliafico con dos peligrosos cierres a Bellingham, Enzo se escondía tras el ímpetu para pegarle en la cabeza al rival, Simeone se tiraba sin pena sobre todos los de blanco, a Bellingham se lo turnaban Romero y Molina y Paredes (tres faltas le metió en los primeros 25 minutos) y hasta Julián Álvarez salía al hombre sin ningún interés en la pelota.

Y en la acera inglesa no se cortaban tampoco, con James comprando cada reyerta del rival, Rice de retén en el medio (llevándose por delante todas las camisetas azules), Stones metiendo el lomo a cada choque con un oponente… Ingleses cayendo, torpemente, en el partido que querían los argentinos, embarrándose en la cancha sin opción de jugar el partido. Por eso, en la planilla de Scaloni, el partido era más para la malicia de un Simeone que la explosiva reacción de De Paul.

En los muy cortos instantes en los que alguien quiso jugar a la pelota, Spence fue la claridad de una Inglaterra que tuvo con Rogers, a los 19 minutos, el primer acercamiento y la primera aparición en cuadro de un arquero tirándose, Dibu Martínez. A Argentina le quedó un rebote torpemente cedido por Pickford, un tiro elevado de Enzo y no mucho más. Tampoco era ese el plan….

Tan escasa fue la propuesta que primer remate de la primera etapa fue uno desviado de Stones tras un tiro libre. Y la primera aparición de Messi fue para provocar la primera tarjeta amarilla del duelo -nunca tan preciso el término-, a Anderson, quien tuvo que bajarlo cuando superaba a tres rivales.

Al descanso se fueron con un balance final de 20 faltas cometidas. Mucho, mucho más roce que fútbol. En una de esas podían superar el partido con más faltas del Mundial, las 44 registradas en Haití vs Escocia. Por promedio y por propuesta, tranquilamente podrían superarlo. 

¡A jugar en el complemento!

El descanso traía una reflexión: más de lo mismo del inicio era condenarse a un alargue más y eso no obraba en favor de los suramericanos, que venían de dos alargues.

Por eso, a los 46 ya Álvarez metía miedo en el área rival, con un remate cruzado que manoteó muy a tiempo Pickford. Y Messi, el único con licencia para caminar durante una semifinal de un Mundial, merodeaba aún más cerca del punto penalti. 

Y así, cuando quería Argentina jugar y ya no guerrear, vino el golpe inglés. En una especialidad de la casa, el contragolpe, a tocaron cuatro jugadores: Kane (¡el 9!) metía un pse profundo a Rogers, quien se juntó con Rice, pared y cambió de frente para la aparición de Gordon.

Fue un enorme beneficio para el partido pues la herida aceleró a los argentinos, que fueron con Messi metiendo en líos a toda la zaga con sus pases cortos y sus aceleraciones, Enzo rematando de afuera, Nico González probando la impresionante reacción de Pickford con un certero cabezazo y así, con los ingleses demasiado refugiados en su área y pocas, muy pocas noticias de Bellingham en la generación de juego. 

​A los 75 de nuevo salvaba Pickford en un nuevo intento de afuera y era tan pasiva la tarea defensiva de los ingleses que sacrificaba a su portero, a quien le tocaba negarle también el intento a Mac Allister y a Fernández con un tremendo remate de media distancia.

Llegaban al partido De Paul, Otamendi, Montiel, Lautaro Martínez, todo lo que había en el banco y era una herradura sobre el arco inglés mientras jugaba con fuego el dueño de la ventaja, sin fondo físico ni para marcar a los recién llegados ni para intentar el contragolpe del gol de Gordon.

Era el aviso del empate, era el único balón al que no llegaba el mejor de los británicos, sacrificado por la inerme marca de su equipo. Un rebote libre le volvió a quedar a Enzo y entonces espero, apuntó, acomodó el remate con borde interno y metió un tiro tan al palo contrario que no pudo llegar el mejor de los ingleses, el buen Pickford. ¡Justicia en el marcador, resurrección de Argentina!

Y perdió Inglaterra el partido a los 90+2, después de la aparición de Messi, el que todo lo cambia, el que todo lo puede, y una asistencia de lujo a la cabeza de lautaron, quien llegó al partido para clasificar a los suyos a la final contra España.

Así, nada más, sigue Argentina escribiendo su historia inolvidable, admirable, envidiable en los Mundiales. Puede ser biscampeón en la última Copa de Messi. Ni el mejor guinista pudo imaginar una historia tan feliz. 

futbolred

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