Llegada de Alejandro Ordóñez al MinInterior sacude al Congreso: ¿se enreda el diálogo?
El relevo en el Ministerio del Interior movió el tablero político.
En la noche del miércoles 23 de octubre, se confirmó la salida de Rodrigo Lara y la llegada del exprocurador Alejandro Ordóñez como nuevo ministro del Interior, un nombramiento que generó fuertes reacciones en el Congreso.
Desde la oposición y sectores independientes cuestionaron sus posturas y advirtieron que podría complicar la construcción de consensos.
La representante Jennifer Pedraza (Dignidad y Compromiso) calificó el nombramiento como “una amenaza al espíritu de la Constitución de 1991” y una traición al discurso de unidad del presidente Abelardo de la Espriella.
El senador Andrés Forero (Centro Democrático) también puso en duda su capacidad de diálogo: “Uno cree que se necesita una persona que tienda puentes, que genere concertación. Y no sé si el doctor Ordóñez es la persona indicada para eso”, afirmó, advirtiendo que en lugar de seducir a los congresistas, los estaría alejando.
En la misma línea, la senadora Carolina Corcho (Pacto Histórico) lo señaló de tener posturas “intransigentes y extremistas” y anticipó problemas incluso con la coalición de Gobierno. Los senadores Duvalier Sánchez (Alianza Verde) y Mauricio Toro (Alianza Verde) también cuestionaron su historial y su falta de pluralidad.
Incluso desde sectores cercanos al Gobierno hubo reparos. El representante Simón Molina (Creemos) habló de una “sensación de inestabilidad que no parece buena” de cara a los grandes retos legislativos que vienen.
En contraste, desde el conservatismo defendieron la decisión. El representante Luis Miguel López celebró el nombramiento: “Hay una persona que llega con convicciones claras y yo creo que eso es importante”.
Por su parte, el senador Alfredo Deluque (Partido de la U) aseguró que fue una decisión del presidente, quien “quiere traer a alguien que él cree tiene mayor acompañamiento de sus ideas”, mientras el liberal Héctor Olimpo Espinosa resumió con ironía: “Gobierno godito, ministro godito”.
El cambio en la cartera política deja un panorama de expectativa frente a la relación del Ejecutivo con el Legislativo en los próximos meses.
