Gustavo Petro responde a Donald Trump y defiende soberanía de Colombia.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió con dureza a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a los señalamientos del senador Marco Rubio, en un extenso pronunciamiento en el que defendió su legitimidad, la soberanía nacional y el control civil sobre la Fuerza Pública.
Petro rechazó la afirmación según la cual existiría una separación entre el presidente y las autoridades colombianas en materia de cooperación internacional. “Le solicito se lea la Constitución de Colombia porque su información es completamente errada”, afirmó, señalando que tales versiones responden a intereses de políticos colombianos ligados familiar o comercialmente con la mafia, quienes —según dijo— buscan una ruptura entre Colombia y Estados Unidos para favorecer el narcotráfico global.
El mandatario reveló que ordenó el retiro de varios coroneles de inteligencia de la Policía, a quienes acusó de suministrar información falsa contra el Estado colombiano. Advirtió además que ningún miembro de la Fuerza Pública puede anteponer intereses extranjeros a la soberanía nacional. “Todo comandante que prefiera la bandera de Estados Unidos a la bandera de Colombia se retira inmediatamente”, sentenció.
Defensa del mando constitucional y de la política antidrogas
Petro recordó que, por mandato constitucional, el presidente de la República es el comandante supremo de las Fuerzas Militares y de Policía, una figura establecida en la Constitución de 1991, producto del proceso constituyente que siguió a la dejación de armas del M-19.
En ese contexto, defendió su política antidrogas, afirmando que bajo su gobierno se ha logrado la mayor incautación de cocaína en la historia, se frenó el crecimiento de los cultivos ilícitos y se avanza en un programa de sustitución voluntaria que ya alcanza 30.000 hectáreas. También señaló la recuperación del Plateado, en el Cauca, al que calificó como el “Wall Street de la cocaína”.
El presidente advirtió sobre los riesgos de una estrategia militar sin inteligencia suficiente. “Si bombardean sin información, matarán niños; si bombardean campesinos, se volverán guerrilleros”, afirmó, señalando que los grupos armados reclutan menores para evitar ataques aéreos.
Mensaje político y advertencia final
Petro negó de manera categórica las acusaciones de narcotráfico y corrupción en su contra. “No soy ilegítimo, ni soy narco. No soy codicioso”, afirmó, asegurando que su patrimonio se limita a su vivienda familiar y que sus movimientos bancarios han sido públicos.
En uno de los apartes más contundentes de su pronunciamiento, afirmó que una acción directa contra el presidente colombiano desataría una reacción popular. “Si detienen al presidente que buena parte de mi pueblo quiere y respeta, desatarán al jaguar popular”, advirtió, reiterando que ha pedido al pueblo defender el mandato democrático sin violencia.
Las declaraciones de Petro generaron reacciones inmediatas en el espectro político. El expresidente Álvaro Uribe y otros líderes de oposición señalaron que Estados Unidos habría actuado en legítima defensa. La precandidata Vicky Dávila anunció que, de llegar al poder, impulsará un “Plan Colombia 2.0” y fortalecerá la cooperación con Washington.
El abogado y precandidato a la Presidencia Abelardo de la Espriella informó que envió una carta a autoridades estadounidenses solicitando revelar presuntos vínculos entre el narcotráfico y sectores del poder en Colombia, mientras que la senadora Paloma Valencia del Centro Democrático respaldó la intervención estadounidense en Venezuela y cuestionó la postura del presidente colombiano.
En contraste, el senador Iván Cepeda rechazó las amenazas contra Petro y afirmó que Colombia no es una colonia ni un protectorado, exigiendo respeto por el pueblo colombiano y su democracia.
El cruce de declaraciones evidencia una escalada política y diplomática sin precedentes, en un contexto regional marcado por la crisis venezolana y una creciente polarización interna de cara al proceso electoral de 2026.
Fuente: Proclama del cauca
