Con golazos y autoridad: Millonarios sacó a Nacional de Sudamericana
El fútbol colombiano vivió una de esas noches que quedan tatuadas en la memoria de todos. Atlético Nacional y Millonarios se enfrentaron en el Atanasio Girardot por un boleto a la fase de grupos de la Copa Sudamericana, en un clásico cargado de historia, presión y orgullo continental. Era todo o nada. Y en medio de un ambiente eléctrico, fueron los azules quienes terminaron escribiendo una página dorada lejos de casa.
Millonarios golpeó primero desde la intensidad y obligó a David Ospina a vestirse de héroe muy temprano. Al minuto 8, el arquero ‘verdolaga’ se hizo gigante en un mano a mano ante Mackalister Silva, evitando lo que parecía un gol cantado. Nacional respondió poco después con un remate de Milton Casco que ya superaba al portero, pero Mosquera salvó milagrosamente sobre la línea. El clásico prometía emociones y cumplió de sobra.
Pero lo que ocurrió al minuto 21 rompió cualquier libreto imaginable. Rodrigo Contreras levantó la cabeza desde su propio campo y sacó un disparo imposible, un misil que viajó por el cielo de Medellín hasta besar la red. Fue un golazo monumental y el silencio invadió el Atanasio.
Cuando el primer tiempo parecía extinguirse, llegó otro momento decisivo. Penal para Millonarios tras la falta de Simón García sobre Contreras y toda la responsabilidad cayó en Leonardo Castro. El delantero no dudó y, con carrera corta, remató firme y marcó el segundo. Frialdad absoluta para devolverle la ventaja al visitante justo antes del descanso.
El complemento mantuvo la tensión al máximo. Diego Novoa apareció como figura sosteniendo la ventaja ante Alfredo Morelos, mientras la defensa azul resistía con orden y concentración. Millonarios entendió el partido, cerró espacios y obligó a Nacional a chocar constantemente contra un muro bien estructurado. Incluso, Leo Castro estuvo a centímetros de liquidarlo con un bombazo que estremeció el travesaño.
Nacional empujó con orgullo y corazón, acercándose con un cabezazo de Marlos Moreno, pero la precisión nunca llegó. El reloj comenzó a jugar su propio partido y la ansiedad se apoderó del conjunto ‘verdolaga’, que veía cómo la clasificación empezaba a escaparse entre intentos desesperados.
La sentencia definitiva llegó al minuto 75, nuevamente con Rodrigo Contreras como protagonista absoluto. Tras un rechazo largo, el delantero arrancó en velocidad, ganó el duelo y definió con una tranquilidad brutal ante Ospina. Gol, silencio y celebración azul. Millonarios sellaba así una victoria gigantesca, cargada de carácter y fútbol, para eliminar a su eterno rival y avanzar en la Copa Sudamericana.
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