20 de Julio de 2026

Se nos acabó el Mundial: Colombia no pudo en penaltis contra Suiza

Un cerrado duelo terminó en los cobros desde los 11 pasos y el festejo de los europeos. 

Adiós al sueño, fin de la mara amarilla, es la vida. En el doloroso episodio de los penaltis se acabó una historia de ilusión, amor y fe.

El partido más parejo que jugó la Selección Colombia en la Copa del Mundo, conta Suiza, se tuvo que ir al tiempo extra y luego a la definición desde los once pasos, donde la historia acabó 4-3 a favor de los europeos. Como en Rusia 2018, nos quedó el Cristo de espaldas.

Calvario en penaltis

Los eternos pasos del punto blanco al arco los caminó Juan Fernando Quintero con una calma entre increíble y admirable para definir al medio, sin duda, sin asomo de nerviosismo.

Pero fue Xhaka, una de las figuras de la cancha, y aunque le adivinó Camilo Vargas y voló al palo correcto, no pasó de aañar el balón sin rechazarlo. 1-1 la cuenta. Corazón en la mano.
Turno para Dávinson Sánchez, el segundo valiente que, por esa intención de asegurar la pelota arriba, le entró tan fuerte que la estrelló en el travesaño. Con nostalgia miraba al juez por si consultaba su reloj y encontraba el milagro, pero la pelota no entró.

Andauni fue a su turno con esa certeza de quien no tiene nada que perder, esperó a que se jugara Vargas y le pateó a la esquina contraria. El grito de Sánchez, de pura frustración, inundaba la cancha.

Pero fue Jaminton Campaz al cobro, le adivinó Cobel, solo que esta vez le puso la dosis correcta de potencia para el 2-2.

Y entonces el alma al cuerpo de los de amarillo: Akanji pateó muy por debajo la pelota (como buen zaguero central) y desperdició su cobro, pero era turno para Colombia de adelantarse y falló Juan Camilo Hernández en un momento definitivo. Una pena.

Porque cuando Itten se paró ante la pelota fue tan preciso que adelantó a los suyos y le metió presión a Díaz, quien anotó (sin ser especialista) y le pasó la posta a Vargas.

Fue entonces cuando la historia se cerró: Vargas vs Vargas y ganó el suizo. Adiós Copa Mundo, murió la ilusión.

Escandalosamente parejo

Tras el ruidoso grito de batalla que ha sido el himno nacional en los tres países sede del Mundial, James iniciaba la jugada del primer acercamiento, un toque con Lucumi y Lerma sin suficiente dirección de portería antes del primer cuarto de hora.

La única clara ocasión llegó a los 20 minutos, un gran robo de Arias que acabó en Puerta y después un hermoso remate del novato para el estirón impresionante del portero.

Pero sabían los de amarillo que enfrenarían a un rival de otra calidad, más allá de la ausencia de su figura, Manzambi. Iban a salir en velocidad por las bandas, iban a tratar de superar a Puerta en el duelo directo para proyectarse en campo libre, iban a reventarle las manos a Camilo Vargas en pelotas cruzadas. Tal cual lo cumplieron.  

A los 29 minutos llegó la mejor opción de gol del partido, el mano a mano de Rieder con Vargas era de Suiza, seguido de otro intento, a los 31, otra vez con el portero bogotano luciéndose a un remate potente de sin dar rebote de Ndoye. 

Fueron 5 intentos de Colombia pero solo 1 al arco, mientras que el rival hizo dos, ambos al arco, resumen claro de un primero tiempo en el que James, Arias y Díaz lucieron más imprecisos que de costumbre, bien controlados todos por una marca escalonada de SUiza, de la que solo Arias pudo salir eventualmente, aunque tuv mucho trabajo en marca. 

Cierre con tensión

Los segundos 45 minutos fueron un poco el mismo tema del arranque pero con un detalle en contra de la intención suramericana: con la pelota se proyectaba Díaz tratando de rebelarse sin mucho éxito, James sumaba un compromiso más sin goles ni asistencias y Suárez rebotaba contra el muro rojo, ganándose además una tonta amarilla por obstaculizar al arquero. 

Suiza en cambio tenía una clarísima ocasión a los 47, con Sow superando la marca de Muñoz y metiendo un fuerte remate por fortuna sin el efecto deseado. En general, siempre que aceleraron generaron riesgo, como a los 90 cuando perdonó Ndoye en un remate cruzado que superaba a Vargas.
  
A Colombia le quedó una en esa segunda etapa, el rebote que le quedó a Suárez y que definió horrible Suárez, mientras James se la pedía en la deecha y Lucumí se agarraba la cara en señal de frustración. ¡Tan pocas ocasiones había para regalarlas así!
 
Al tiempo extra se fue el partido, con los 52.457 asistentes al moderno estadio de Vancouver comiéndose las uñas. 

Y saltaron todos de sus asientos cuando a los 98 el tiro de esquina de Quintero fue preciso a la cabeza de Lucumí, quien la estrelló en el travesaño, pero también a los 100 cuando Campaz metió un riflazo cruzado que salvó Kobel y cuando Vargas, milagroso, atajó el remate violento de Amdouni, recién llegado. ¡Qué salvada! 

El instante en que, en Vancouver y en cada rincón del país, nos agarramos todos la cabeza fue a los 113, cuando una indecisión de la zaga suiza le sirvió la pelota muy libre a Campaz, quien en vez de colocarla metió un remate elevado, al cielo de Vancouver… ¡Qué desperdicio! Qué costoso resultaría después en el desenlace.

Se fue el tiempo sin llegar a hacerse daño, echaron mano todos del arresto físico que quedaba no en las piernas sino en el corazón y fue todo a la definición desde los 11 pasos. Y ahí la historia volvió a empezar, para nuestra tristeza con un final muy infeliz. 

futbolred

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